lunes, 15 de junio de 2009

Antón Castro y Mariano Cariñena. Un cuento de domingo


Antón Castro, con su exquisita prosa periodística y literaria, hace este retrato de don Mariano Cariñena en su Cuentos de domingo, Heraldo de Aragón 14-junio-09, y lo publica ahora en su página antoncastro.blogia.com



ABRAHAM CARIÑENA O EL ROSTRO DE UN VIDEOGRAMA

POCO después de su jubilación como director de la Escuela Municipal de Teatro y de evocar su biografía para un libro, el dramaturgo Mariano Cariñena (Zaragoza, 1932) padeció una grave enfermedad y vio las pálidas luces del más allá. En ese lapso en que una existencia se concentra en imágenes y sensaciones que emergen a la velocidad de la luz, Mariano debió recordarlo casi todo: su pasión por la arquitectura y la pintura, sus días de tenis y playa, su estancia en París; sus años en el TEU, en el Teatro de Cámara y en el Teatro Estable; su correspondencia con Arrabal y con los discípulos de Bertolt Brecht, su gusto por Shakespeare y la escenografía, su afán de transformar el mundo desde la escena a la vez que criaba perros, veía jugar a Nastase o John McEnroe, perfeccionaba su alemán con Benno Hübner y presumía de ser uno de los socios más antiguos del Real Zaragoza. Mariano, tras ese lance sombrío, volvió a la vida y recuperó la normalidad, hasta el punto de que reunió fuerzas para llevar a las tablas la comedia 'Tesorina' de Jaime de Huete y para publicar, en dos entregas del sello Arbolé, sus obras de teatro breve. Y no solo eso: esta misma semana se presentó, junto a una obra de Ángel Gonzalvo sobre el pedagogo Simeón Omella, el videograma 'Johannes' de Graciela de Torres Olson, en el que Mariano Cariñena encarna a un convincente Abraham, camino del sacrificio de su hijo Isaac. Cariñena siempre tuvo alguna reticencia con el cine, hecha la salvedad del cine mudo, pero aquí está espléndido: con su rostro patriarcal y alucinado, avanzando por un pedregal de Monegros, abatido por el cierzo. Mariano sospecha que algún dios oculto le ha dado la oportunidad de meditar sobre la creación, la literatura y la palabra, bajo la dirección de una mujer morena y hermosa que aspira a desvelar las metáforas de lo sagrado.

Antón Castro


Todavía no he colgado la crónica de la presentación en Zaragoza de Johannes, pero ya adelanto que fueron especialmente emocionantes las palabras de Antón Castro, cuando se refirió al videograma como un testimonio vivo para siempre de la figura imponente de don Mariano Cariñena.

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